Aprender a gestionar un escenario de combate real no es simplemente descubrir cuáles son nuestros límites y encontrar una solución a ellos. En este sentido, te mostramos algunos de los errores más comunes que se cometen los luchadores no entrenados.

En la calle, la diferencia entre un buen luchador y un novato, se enfoca en la capacidad de controlar cosas como el pánico, la adrenalina y el instinto. Mientras que un luchador no entrenado se vuelve presa de estas reacciones humanas naturales, el practicante experimentado debe poder explotar su fluidez a través de su preparación, concentración y disciplina. Comencemos por algunos de los errores más triviales:

Tener una guardia demasiado baja

Uno de los errores más comunes que se observa en luchadores inexpertos es mantener una guardia de baja calidad, una equivocación que le permite al oponente alcanzar fácilmente las áreas más vulnerables de su cuerpo, en primer lugar, la cabeza, los genitales y las caderas, lugares en los que el agresor casual normalmente se enfoca.

Insistir en el mismo objetivo o técnica

Es extremadamente frecuente ver a luchadores inexpertos enfocarse en un solo objetivo, blanco o en una sola técnica la cual pretende aplicar a toda costa. Este error hace que el peleador no entrenado se vuelva exponencialmente ineficaz y predecible, lo que cualquier contrincante que tenga algo de experiencia o formación puede sacarle provecho al esquivarlo o bloquearlo con facilidad.

Intentar movimientos improvisados

Muchas personas creen que por ver algunas peleas de MMA ya saben cómo afrontar un combate, y esto es simplemente un gran error. En esos combates se enfrentan peleadores que han practicado arduamente para perfeccionar sus movimientos tanto de ataque como de defensa, lo que seguramente ha sido un proceso de formación que les ha llevado años. Pretender ejecutar movimientos improvisados lleva al peleador sin entrenamiento al desequilibrio, la vulnerabilidad e incluso a autolesionarse.

Permitir contactos que lo lleven al suelo

En la mayoría de los casos, los peleadores novicios son víctimas pasivas del fluir de la lucha y no tratan de esquivar el suelo ni intentan ponerse de pie, ya que predomina el pensamiento de que podrían “luchar en todas partes y en todas las condiciones”, una reflexión muy valorada en películas pero que en la vida real carece de toda efectividad.

Actuar irracionalmente

Cuando una persona sin entrenamiento recibe un golpe o humillación, la adrenalina y el instinto de supervivencia puede proporcionarle esa energía “especial” que lo lleva a ignorar su propia defensa para atacar hasta el final, pero de una manera violenta e irracional usando de manera inapropiada cosas como fuerza, agarres y movimientos demasiado amplios o predecibles, muchas veces sin guardia, sin visión general, sin estrategia y sin pensar en lo que podría suceder. Si bien este impulso podría funcionar con la gente común, significa una gran desventaja contra un oponente un poco más hábil.

Creer tener fuerza infinita

Uno de los errores más comunes que hacen los luchadores no entrenados es creer que tienen una fuerza infinita. No prestar atención a la conservación y recuperación de la energía durante la lucha es totalmente incorrecto, especialmente si no se entrena a diario. Más rápido de lo que puedan imaginarse, el cansancio, el agotamiento y el desaliento harán de este luchador un objetivo indefenso.

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