Aprender a defendernos es mucho más complejo que propinar golpes, patadas y ejecutar técnicas. En el entrenamiento de defensa personal, todas estas habilidades de lucha se enseñan en el contexto de una situación en la calle, pero al mismo tiempo se prioriza cómo funciona y se comporta nuestra mente bajo estrés. Debemos tener la capacidad intelectual para aceptar el hecho de que el armamento más eficaz que poseemos es nuestra mente.

Código de color de Jeff Coopers

El estudio es un proceso que dura toda la vida. Reconocer el trabajo de otros profesionales y poner en práctica sus ideas y conceptos es fundamental para cualquier instructor de defensa personal. En esta publicación describiremos el simple pero efectivo y funcional código de color, tal como lo ideó el difunto Jeff Cooper.

Esta codificación ha sido adoptada y enseñada por instructores de artes marciales y defensa personal durante muchos años como un proceso de entrenamiento mental, no físico. Cooper dividió los niveles de alerta en cuatro colores: blanco, amarillo, naranja y rojo.

Blanco

En condición blanca, estás relajado y no eres consciente de lo que sucede a tu alrededor. Idealmente, solo estarás en condición blanca cuando, por la razón que sea, estés somnoliento. Sin embargo, en realidad, con frecuencia bajamos la guardia cuando estamos en casa o en algún otro entorno que asumimos que es seguro.

Amarillo

En estado amarillo nos mantenemos relajados, pero somos conscientes de quién y qué hay a nuestro alrededor. Esto simplemente significa que estamos prestando atención a las imágenes y los sonidos que nos rodean, ya sea que estemos en casa o en la ciudad.

En comparación con la condición blanca, simplemente hemos movido nuestro estado de alerta a un nivel de atención que evitará que las acciones de otra persona nos sorprendan totalmente. No anticipamos una amenaza, pero somos conscientes de nuestro entorno y de las personas que nos rodean.

Naranja

En la condición naranja, hemos identificado algo de interés que puede resultar o no una amenaza. Hasta que estemos satisfechos de que no existe ninguna amenaza, nuestro sistema de escaneo interno se mantendrá enfocado en esa posible amenaza (pero no hasta el punto en que no nos demos cuenta de otras posibles amenazas).

Si estamos bien entrenados, nuestra mente subconsciente estará visualizando situaciones de “qué pasaría si” como posibles soluciones en caso de que ocurra un ataque.

Rojo

Si el foco de nuestra atención en la condición naranja hace algo que nos resulta amenazador, cambiaremos a la condición roja.

Es importante señalar que la condición roja no es el detonante para desatar la violencia. Esta condición simplemente cambia el foco de nuestra atención de una amenaza potencial a un objetivo potencial. Haremos lo que sea necesario solo si las acciones del objetivo potencial requieren de tal respuesta. Si nos atacan en rojo, debemos estar completamente preparados para defendernos.

Tenemos que estar listos para afrontar lo que venga, ya sea un atacante armado, un intruso en nuestra casa, o simplemente evitar ser una víctima. El objetivo del entrenamiento en defensa personal es preparar nuestras habilidades físicas, pero también acondicionar nuestra mente; y es que para estar seguros debemos mantener la mente alerta, ese es el armamento más eficaz con el que contamos.

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