Lo que distingue esencialmente las artes marciales de los deportes de combate es el propósito: desarrollo personal y “supervivencia” para el primero, diversión y competencia para el segundo. Conoce qué diferencias hay entre artes marciales y deportes de combate.

Artes marciales o deportes de combate

La expresión artes marciales es la traducción de las artes marciales inglesas, un neologismo creado alrededor de 1933 para designar inicialmente las técnicas de lucha de Japón. Sin embargo, el término originalmente designa el sistema de combate en Europa, alrededor de 1550. La palabras se deriva del latín y significa “artes de Marte”, Dios romano de la guerra.

Un arte marcial, por lo tanto, es un estilo o una escuela cuya enseñanza se centra principalmente en técnicas de combate, con las manos desnudas o con un arma. Históricamente, este aprendizaje incorpora una dimensión espiritual y moral dirigida al autocontrol. Este es un elemento esencial, tanto para abandonar la lucha si es evitable, como para enfrentarla si en necesario. Al mismo tiempo, se enriquece con múltiples conocimientos (culturales, filosóficos y médicos, en particular.

Así, las artes marciales apuntan al desarrollo general del individuo: externo (fuerza, flexibilidad),  interno (energía, salud), intelectual y moral.

Artes marciales externas

Las llamadas artes marciales externas (wai-jia en China), son tradicionalmente asociadas con Shaolin (parentesco budista). Aquí prevalece la fuerza y ​​se busca eficiencia mediante un cierto poder de impacto destinado a hacer que las personas pierdan la conciencia o se pongan fuera de acción: un estado de daño por reacción al cerebelo (KO), fractura ósea, etc.

Artes marciales internas

Las llamadas artes marciales internas (nei-jia en China), tradicionalmente asociadas con el Monte Wudang (parentesco taoísta). En este estilo ya no se trata de golpear con fuerza, sino rápidamente y con gran precisión para tocar “puntos” muy precisos.

Inicialmente, este tipo de artes marciales requiere un proceso de aprendizaje lento para desarrollar precisión, flexibilidad y fluidez.

La mayoría de los estilos externos han integrado un trabajo energético en su práctica para mejorar la respiración, la energía, la coordinación, la concentración, etc., y los elementos técnicos se han intercambiado, compartido e integrado en ambos lados.

Enfoques diferentes en artes marciales

El hecho es que, aunque parcialmente compatibles y complementarios, estos enfoques son fundamentalmente diferentes en términos de finalidad y, por lo tanto, de estrategia: los estilos externos confían en la fuerza, en un poder explosivo, los estilos internos buscan clave para la ciencia de las energías y apuesta por la fluidez y la extrema precisión del movimiento.

La diferencia entre ambos estilos de artes marciales, se pueden precisar mejor refiriéndose a ellas como estilos “duros” y “suaves”.

También vemos la aparición de la MMA, “Artes Marciales Mixtas” para designar encuentros interdisciplinarios que solo son posibles en el combate libre. Originalmente caracterizado por una ausencia casi total de reglas, MMA se convirtió en un deporte por derecho propio, muy bien regulado.

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