Un artista marcial con un fuerte espíritu de lucha (kihaku) puede vencer cualquier obstáculo, tangible o intangible. Como en cualquier otra vocación, la actitud supera a la aptitud. Las técnicas, el poder y la fuerza nacen de los atributos físicos y están bajo el mando de la mente humana. La mente controla el cuerpo y el espíritu fortalece la mente. Entonces, en el kumite definitivo, es el espíritu el que gana, no los músculos.

En las artes marciales el espíritu tiene una importancia primordial. Las técnicas vienen en segundo lugar. Espíritu, carácter, mente fuerte y una mentalidad tranquila y concentrada son aspectos fundamentales de las artes marciales.

Un dínamo de fuerza y ​​poder

La expresión “mizu no kokoro”, que significa “calmado como la superficie del agua”, se refiere a un estado mental que todos los artistas marciales luchan por alcanzar, debido a que la mente tranquila, el espíritu sublime es todopoderoso y actúa como un dínamo de fuerza y ​​poder. Gana contra viento y marea.

Pero nada mejor que las sabias palabras de grandes maestros de artes marciales sobre la importancia del espíritu, los sentimientos y una mente fuerte, para ilustrar mejor esta noción. A este respecto, el maestro Gichin Funakoshi expresaba rutinariamente: “El objetivo final del arte del Kárate no radica en la victoria o la derrota, sino en la perfección de los caracteres de sus participantes”.

Sobre el espíritu, el maestro Masaaki Hatsumi expresó: “Olvídate de tu tristeza, ira, rencor y odio. Déjalos pasar como humo atrapado en la brisa. No debes desviarte del camino de la justicia; debes llevar una vida digna. No te dejes poseer por la codicia, el lujo o tu ego. Debes aceptar los dolores, la tristeza y el odio tal como son, y considerarlos como una oportunidad de prueba que te es otorgada, una bendición conferida por la naturaleza”.

El espíritu no puede ser derrotado, siempre gana

Algunas personas piensan equivocadamente que un artista marcial tiene que ser duro con todo el mundo. Un artista marcial debe ser capaz de conocer y comprender los sentimientos, estados de ánimo y mentalidades de los buenos y los malos individuos antes de que pueda establecer cuándo ser fuerte y cuándo ser amable.

En el Libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Musashi precisó: “Tanto en las peleas como en la vida cotidiana, debes estar decidido pero tranquilo. Enfréntate a la situación sin tensión pero con prudencia, con un espíritu tranquilo e imparcial. Incluso cuando tu espíritu está tranquilo, no dejes que tu cuerpo se relaje, y cuando tu cuerpo está relajado no dejes que tu espíritu se debilite”.

Como artistas marciales, siempre debemos sentir que tener un espíritu fuerte es de suma importancia, lo que seguirá a la excelencia técnica. El artista marcial con una mente pura, tranquila pero concentrada tendrá un espíritu tremendamente contundente y esto dará como resultado un nivel técnico maduro.

Todos los maestros de las artes marciales lo han demostrado con sus palabras, acciones y hechos. El espíritu abrumador asegura que estemos continuamente a la cabeza en la carrera llamada vida, donde no hay señales de tráfico ni cambios de sentido. Por tanto, el espíritu no puede ser derrotado, ¡siempre gana!

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