¿Quieres comenzar a practicar karate? Puede que pienses que se trata de una disciplina que solo implica técnicas de ataque, pero en realidad es mucho más que eso. Este arte marcial de autodefensa japonesa desarrolla principios enaltecedores del ser humano como los son el autodominio, humildad, generosidad, bondad, respeto y honor.

Muchas personas suelen erróneamente describirlo como una disciplina de pelea. Sin embargo, el arte de la “mano vacía” (este es el significado de la palabra karate) consiste en estrategias de defensa sin armas, solo con el uso del cuerpo.

Busca principalmente dotar al practicante de las herramientas necesarias para un mejor uso de la energía del cuerpo, a fin de lograr impactos en el momento indicado, de manera más precisa y contundente, como un golpe de sable.

¿En qué consiste el karate?

Desde el punto de vista de su técnica, el karate involucra posturas, golpes secos con puños y patadas y bloqueos defensivos con ayuda de los brazos y piernas. 

Para ello se efectúan golpes con el borde de la mano o con los puños, así como con los codos, patadas o el uso de los pies. Se emplean movimientos que requieren coordinación entre respiración, fuerza, equilibrio y postura, incluyendo giros de cadera y desplazamiento adecuado de las extremidades. 

Solo la práctica constante y entusiasta permite al karateca lograr la destreza, naturalidad, fluidez y rapidez de sus movimientos, haciéndolo parte de su pensamiento y vida. 

Algo de historia

Es difícil hablar de un solo tipo de karate, ya que la disciplina comenzó hace miles de años en Asia (sobre todo en Japón, China e India) y ha mutado, enriqueciéndose de distintas influencias y escuelas. 

A raíz de su reconocimiento en 1922, el Ministerio de Educación Japonés comenzó a mostrarlo como un deporte novedoso que se enseñaba en las escuelas y no solo en templos. 

En 1949, la enseñanza del arte de los puños y patadas unificó sus principios y técnicas a través de la Asociación Japonesa de Karate, la cual promueve su difusión.

Vestimenta y cinturones

Para practicar esta disciplina deportiva se necesita un uniforme especial. Consiste en una chaqueta, pantalón blanco y una faja o cinturón que varía de color y significado, de acuerdo con el grado o nivel alcanzado por el alumno. 

Estos colores son:

  • Blanco: el principiante comienza con este cinturón como señal de pureza e inicio del viaje hacia el dominio de la técnica.
  • Naranja: alude a la estabilidad y manejo de los entrenamientos, respiración, movimientos y maneras de usar las piernas y manos (katas).
  • Azul: indica que el alumno consolidó la fluidez de los movimientos, tiene más fuerza y confianza.
  • Amarillo: el karateca es capaz de mostrar su energía propia y dominio del tanden o  zona de gravedad central.
  • Verde: es el color de la transición. Es el camino desde principiante a seguidor comprometido.
  • Marrón: muestra práctica y creatividad al realizar los movimientos, series, pasos y giros característicos de los katas.
  • Negro: es el cinturón máximo tras varios años de estudio y dominio sobre el tatami (superficie donde se practican las artes marciales).

Después del negro, existen grados (danes) que pueden llegar hasta el décimo dan.

El objetivo de cada karateca es la ejecución correcta de los movimientos, lo cual se logra desarrollando velocidad, fuerza y técnica. Es importante mantener una posición equilibrada y firme, centrándose es atacar la cara, cuello, pecho y otras zonas vulnerables del contrincante, ya sea imaginario o real.

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