La mayoría de los karatecas manifiestan que en su formación hubo uno o varios instructores, profesores y sensei que los marcaron de por vida. Gichin Funakoshi, “el padre del Kárate moderno“, no fue una excepción a la regla: su encuentro con Anko Itosu (1831-1915) fue decisivo en el desarrollo de su práctica y su pasión por la “mano de Okinawa” que al llegar a Japón renombró como Kárate.

Preocupación por el futuro del arte marcial

Itosu, alumno del legendario Sokon Matsumura (1809-1899), era un practicante emérito conocido por sus cualidades técnicas y su destreza física. Durante mucho tiempo entendió que su arte eventualmente desaparecería porque no podía enseñarse a una gran audiencia, ya que la práctica de To-de (Okinawa-te) había permanecido muy confidencial hasta principios del siglo XX.

Con esto en mente, Itosu se embarcó en el ambicioso proyecto de que la práctica marcial con las manos desnudas (To-de, para ese momento) se enseñara en las escuelas, con el fin de popularizarla y perpetuarla.

Con este espíritu, Anko Itosu escribió en octubre de 1908 una carta que dirigida al Ministerio de Educación japonés en la que plasmó su percepción sobre el futuro del arte marcial. Esta carta precedió a la introducción del Kárate en las escuelas de Okinawa y, finalmente, en todo Japón.

Preceptos de Itosu

En dicha carta, Itosu expuso 10 preceptos que creía legitimaban el desarrollo de la práctica del To-de, los cuales resumimos a continuación:

1.- Defensa

“Practica defenderte a ti mismo y a los demás, así como evitar el combate cuando sea posible. Nunca ataques a un adversario solitario. Si te encuentras con un villano o un rufián, no debes usar To-de, sino simplemente parar y hacerte a un lado”.

2.- El cuerpo

“To-de es principalmente en beneficio de la salud. El propósito del To-de es endurecer el cuerpo como piedras y hierro; las manos y los pies deben usarse como puntas de flechas, los corazones deben ser fuertes y valientes. Si los niños practicaran To-de desde sus días de escuela primaria, estarían bien preparados para el servicio militar”.

3.- Paciencia

“To-de no se puede aprender rápidamente, sino a través de la práctica diaria y regular. Como un toro de movimiento lento que eventualmente camina mil kilómetros, si estudias seriamente todos los días, en tres o cuatro años comprenderás de qué se trata To-de”.

4.- Perseverancia

“En To-de, las manos y los pies son importantes, por lo que deben ser entrenados a fondo en el ‘makiwara’. Practica con cada brazo cien o doscientas veces”.

5.- La postura

“Al practicar To-de asegúrate de que su espalda esté recta, deja caer tus hombros, toma tu fuerza y ​​colócala en tus piernas, párate firmemente y ánclate al suelo”.

6.- Bunkai

“Las técnicas externas de To-de deben practicarse, una por una, muchas veces y en todas sus formas (esquivar, defender, agarrar, etc)”.

7.- Kata

“Practicar kata para entrenar el cuerpo y estudiar las técnicas aplicables en el combate”.

8.- Vigilancia

“¡Entrena como si te jugaras la vida en un campo de batalla! Practica siempre con este espíritu para que, cuando estés en el campo de batalla real, estés naturalmente preparado”.

9.- Autoestima

“Entrena según tus capacidades en ese momento, sin excederte ni exponerte a riesgo de lesionarte”.

10.- Longevidad

“El Kárate permite una vida larga y saludable. Enseñarlo en las escuelas ayudará a forjar generaciones sanas”.

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